I've got life mother


Vivimos un momento en que todos vamos a lo seguro, todos aspiramos a un puesto de trabajo fijo, a casa propia, al amor para toda la vida.
Encontramos un puesto de trabajo y nos pegamos a él como una lapa, descubrimos el amor e inmediatamente nos ponemos a hacer planes para el futuro, a prometer eternidad y a jurar que siempre será así.
La seguridad puede ser, puede ser y lo es, una servidumbre.
una esclavitud como otra cualquiera, la seguridad nos ata y nos limita. Por la seguridad nos pasamos la vida siendo funcionarios, periodistas, políticos, médicos, secretarias, fresadores, curas, como si solo fueramos eso, como si solo sirvieramos para eso, como si no pudieramos ser otras muchas cosas.
Hay que aprender de Gauguin, que un día se reveló contra la seguridad de un hogar burgés, y de un salto, de un alto empleo en la banca, se fue a una isla a pintar nativos.
Y hay que aprender de Rinbaud que un día se reveló contra la seguridad de ser un elegido de las musas, mandó al diablo la poesía, y se fue a explorar el mundo y a traficar con armas.
Hay que cambiar de vez en cuando de todo, de trabajo, de casa, de ciudad, de rostro, de personaje, de máscara.



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